Hoy en día, las pantallas son cotidianas para la mayoría de las personas: teléfonos, tablets, televisores, computadoras, relojes inteligentes… incluso juguetes que incluyen luces y sonidos digitales. Para los adultos son herramientas de comunicación, trabajo y entretenimiento; pero para un bebé representan estímulos completamente nuevos y mucho más intensos de lo que su sistema nervioso está preparado para procesar.
En medio de esta realidad, muchas familias se preguntan si los dispositivos pueden afectar el desarrollo del bebé y cómo acompañar esta etapa sin sentirse abrumados por la información disponible. Este artículo ofrece una guía para comprender cómo influyen las pantallas en el crecimiento temprano, qué recomiendan las organizaciones expertas y qué alternativas pueden acompañar mejor las necesidades reales del bebé.
¿Qué dice la ciencia? Recomendaciones oficiales sobre pantallas en bebés
Organismos internacionales coinciden en que los bebés menores de 2 años no deberían tener exposición directa a pantallas, excepto por videollamadas supervisadas y breves.
Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Recomienda cero pantallas antes de los 2 años.
- Enfatiza la importancia del movimiento, la exploración y el juego real.
Academia Americana de Pediatría (AAP)
- Evitar pantallas antes de los 18–24 meses.
- Después de esa edad, introducir contenido educativo siempre acompañado por un adulto. Con tiempo limitado.
UNICEF
- Recuerdan que los bebés aprenden principalmente a través de la imitación, el contacto físico y la interacción humana directa.
¿Por qué estas recomendaciones son tan estrictas? Porque el cerebro en los primeros años forma conexiones esenciales para las etapas del desarrollo cognitivo, y estas conexiones se fortalecen a través del juego, el movimiento y la interacción real, no digital.
Desarrollo cerebral… ¿por qué las pantallas no son adecuadas?
Durante los primeros años, el desarrollo cognitivo ocurre a una velocidad impresionante. El bebé necesita experiencias reales: tocar, mover, escuchar voces humanas, ver expresiones faciales, oler, manipular objetos, explorar su entorno.
Y cuando se introducen pantallas demasiado pronto…
Se reduce la exploración activa
El bebé deja de usar el cuerpo para investigar y descubre menos.
Se saturan sus sentidos
Los cambios rápidos de color, sonido y movimiento pueden sobreestimular al sistema nervioso inmaduro.
Se limita la experiencia tridimensional
Las pantallas son planas. El cerebro del bebé necesita estímulos reales para aprender profundidad, distancia, peso y textura.
Se afecta la capacidad de resolver problemas
La resolución de problemas surge del ensayo-error con objetos reales, no de estímulos prediseñados.
La evidencia muestra que los bebés expuestos a pantallas muy temprano pueden presentar menor exploración, menor atención sostenida y dificultades en habilidades de juego acorde a su edad.
Impacto en el lenguaje y la comunicación
El lenguaje es una de las habilidades que más dependen del contacto humano y de la interacción directa. Durante los primeros meses, el bebé aprende observando rostros, escuchando voces reales, respondiendo a sonidos familiares y participando en pequeños “diálogos” hechos de balbuceos, gestos y miradas. Cada sonrisa que recibe, cada palabra suave que escucha y cada respuesta que un adulto le da, construyen las bases de su comunicación futura.
Por eso, en esta etapa tan temprana, la presencia y la interacción de mamá, papá o cuidadores resultan esenciales. Las pantallas, aunque llamativas y coloridas, no pueden replicar la riqueza de un intercambio humano. No miran a los ojos, no ajustan su tono según la reacción del bebé ni responden a sus gestos, lo que hace que su aporte al lenguaje sea muy limitado. Incluso los videos que parecen educativos no sustituyen la conversación real, que es el motor más poderoso para el desarrollo comunicativo del bebé.
Cuando las pantallas reemplazan estos intercambios:
- El bebé escucha menos palabras reales.
- No existe respuesta adaptada a su gesto o balbuceo.
- La interacción es unilateral: la pantalla habla, el bebé no dialoga.
- Se reduce el tiempo en brazos, el contacto visual y la conversación natural.
La ciencia es clara, los videos “educativos” no impulsan el lenguaje en bebés menores de 2 años. Nada sustituye la mirada, la voz y el contacto de mamá, papá o quien acompaña la crianza.
Impacto en la motricidad y el desarrollo físico
El bebé necesita moverse para aprender. Rodar, arrastrarse, gatear, trepar, alcanzar objetos… todo esto construye conexiones neuronales esenciales.
Cuando aumenta el tiempo en pantalla, disminuye el tiempo de “piso”, fundamental para:
- Tono muscular.
- Coordinación.
- Equilibrio.
- Integración sensorial.
Los bebés que pasan más tiempo viendo pantallas suelen tener menos oportunidades de fortalecer su motricidad gruesa y fina.
Regulación emocional, sueño y atención
Los primeros años de vida son una etapa en la que el bebé aprende, poco a poco, a calmarse, a reconocer sus sensaciones y a adaptarse a los ritmos del día y la noche. Estos procesos dependen en gran medida del acompañamiento cercano de los adultos, del ambiente del hogar y de las rutinas diarias.
Cuando las pantallas se introducen demasiado pronto, pueden interferir en estos mecanismos naturales, afectando la calidad del sueño, la capacidad de atención y la forma en que el bebé regula sus emociones frente a los estímulos del entorno. Por eso es tan importante comprender cómo influye la tecnología en estas áreas clave del desarrollo.
Sueño
Las pantallas, sobre todo antes de dormir, alteran la producción de melatonina, generando:
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Sueño más ligero o interrumpido.
- Irritabilidad durante el día.
Regulación emocional
El uso de pantallas para “calmar” al bebé puede interferir en su capacidad natural de autorregulación. Es decir, el bebé aprende a depender del estímulo digital para distraerse, en lugar de aprender gradualmente a calmarse con la ayuda amorosa de un adulto.
Atención
Estudios han observado que la exposición temprana a pantallas muy estimulantes puede afectar la atención sostenida más adelante.
Mira el Episodio 28 de la Segunda Temporada del Podcast de bbtips®: Pantallas en niños
Pantallas y bebés: ¿qué hacer si conviven con ellas?
Sabemos que no siempre es posible evitar completamente las pantallas, ya que están en restaurantes, casas de familiares, transporte público o incluso en reuniones.
Aquí algunas recomendaciones realistas:
Evita pantallas encendidas de fondo
La televisión de “ruido ambiental” afecta la concentración y juego.
No uses pantallas para entretener mientras el bebé come
Esto afecta hábitos de alimentación y atención.
Mantén los dispositivos fuera de su campo visual
Aunque no lo estén usando directamente, las luces y sonidos llaman su atención.
Prioriza siempre la interacción real
Hablar, cantar, narrar lo que estás haciendo, cargarlo, acompañar sus gestos.
Sé ejemplo
Si tú reduces el uso frente al bebé, su entorno será más tranquilo y predecible.
Navidad sin pantallas… ¿Por qué no son recomendables los dispositivos electrónicos como regalo?
Porque no aportan beneficios reales en esta etapa, pueden interferir en el desarrollo y fomentan una dependencia temprana a estímulos digitales.
Los bebés no necesitan tecnología: necesitan presencia, tiempo, juego y contacto humano.
Regalos alternativos para Navidad
- Juguetes sensoriales naturales (madera, tela, silicón de grado alimenticio).
- Libros de cartón resistente con imágenes simples.
- Muñecos suaves de apego.
- Instrumentos musicales básicos (maracas, tamborcitos).
- Gimnasios de piso o tapetes de exploración.
- Bloques apilables o encajables.
- Cajas o cestos de tesoros (exploración sensorial).
- Regalos sostenibles hechos de materiales naturales.
- Experiencias significativas: fotos familiares, talleres sensoriales, tiempo de lectura.
¿Y las videollamadas?
Las videollamadas sí están recomendadas para mantener vínculos afectivos, siempre que se sigan estas pautas:
- Que sean breves y siempre acompañadas.
- Convertirlas en un momento interactivo (canciones, juegos de manos).
- No dejarlos solos frente a la pantalla.
Las videollamadas son una herramienta emocional, no educativa.
En los primeros años, el mundo del bebé se construye a partir del contacto humano, la voz de sus cuidadores, la exploración y el juego real. Las pantallas no son necesarias para impulsar su aprendizaje, y tampoco aportan beneficios en esta etapa.
El desafío de la crianza en la era digital no es eliminar la tecnología, sino poner límites amorosos y conscientes, entendiendo qué es lo que realmente necesita un bebé para crecer seguro, acompañado y feliz.
REFERENCIAS:
Uso de la tecnología en la primera infancia: qué saber (2023)
https://www.unicef.org/uruguay/crianza/digital/uso-de-la-tecnologia-en-la-primera-infancia-que-saber
Los niños y el tiempo frente a la pantalla: las preguntas de las 5 “C” para bebés (2024)
Poner límites al uso de los dispositivos electrónicos (2022)
https://kidshealth.org/es/parents/how-much-tv.html
Tiempo de pantalla y los niños (2025)
https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000355.htm
¿Aparatos electrónicos, un riesgo para los menores de edad? (2019)
Hábitos saludables para el uso de pantallas en la infancia y adolescencia (2022)