Durante los últimos meses de gestación, muchas futuras mamás se preguntan si es seguro seguir trabajando. Y es que el proceso de embarazo implica tantos cambios físicos y emocionales, que no siempre es fácil encontrar el equilibrio entre el bienestar personal y las responsabilidades laborales.
Cada cuerpo vive esta etapa de manera distinta, y lo más importante es aprender a escucharlo. Mantener una comunicación abierta con el médico, descansar lo necesario y ajustar el ritmo de trabajo pueden marcar toda la diferencia para sobrellevar esta etapa de forma segura y tranquila.
En el siguiente artículo te compartiremos todo lo que debes saber sobre el tema. Sin embargo, recuerda que todas tus inquietudes se las debes plantear a tu médico, quien te dará las mejores recomendaciones de acuerdo con el proceso de tu embarazo.
Cambios en el cuerpo durante el tercer trimestre
El tercer trimestre de embarazo es un momento en el que el cuerpo se prepara para el nacimiento del bebé. Es normal que aumente el cansancio, el sueño y la necesidad de moverse más despacio. También pueden aparecer molestias como dolor lumbar, hinchazón en los pies o sensación de pesadez.
Estos cambios hacen que muchas mujeres necesiten adaptar sus rutinas laborales, es decir, realizar pausas con más frecuencia, evitar permanecer de pie por mucho tiempo y buscar posiciones cómodas que reduzcan la presión en la espalda y las piernas.
Sin embargo, hay que prestar siempre atención a los signos de alarma en el embarazo tercer trimestre, como contracciones regulares, dolor abdominal intenso, sangrado, visión borrosa, hinchazón excesiva o pérdida de líquido. Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir de inmediato al médico.
Factores que influyen en la decisión de seguir trabajando
Decidir si continuar o no con la jornada laboral durante los últimos meses del embarazo no siempre es sencillo. Cada mujer vive esta etapa de manera diferente, y lo que para una puede resultar cómodo y manejable, para otra puede implicar un esfuerzo físico o emocional importante. Por ello, no existe una respuesta universal, sino un equilibrio entre el bienestar, las necesidades médicas y las circunstancias personales.
La decisión depende de distintos aspectos: desde el tipo de trabajo y el ambiente laboral, hasta el apoyo que se tenga en casa o las recomendaciones del médico tratante. Lo fundamental es priorizar la salud de la mamá y del bebé, ajustando las rutinas para que el trabajo no se convierta en una fuente de cansancio o estrés adicional.
- Tipo de trabajo: si implica esfuerzo físico, exposición a calor, sustancias químicas o largas horas de pie, puede ser necesario ajustar o reducir la jornada.
- Estado de salud de la mamá y el bebé: embarazos múltiples, hipertensión o riesgo de parto prematuro suelen requerir mayor precaución.
- Condiciones del entorno laboral: disponibilidad de descansos, espacio ergonómico, apoyo del equipo y políticas de flexibilidad.
- Recomendaciones médicas: cada embarazo es único, por lo que las decisiones deben basarse en la
valoración individual del profesional de salud.
Recomendaciones médicas generales
Los especialistas coinciden en que la clave está en cuidar el equilibrio: mantener actividad dentro de los límites seguros y descansar cuando el cuerpo lo pida.
- Realizar pausas cortas cada hora para estirarse o caminar un poco.
- Beber suficiente agua y mantener una alimentación balanceada.
- Evitar cargar peso o permanecer demasiado tiempo en una misma posición.
- Usar calzado cómodo y ropa ligera
- Dormir bien y respetar los horarios de descanso.
El acompañamiento médico durante todo el embarazo es esencial. Las revisiones regulares permiten detectar a tiempo cualquier complicación y adaptar las recomendaciones laborales o de estilo de vida según las necesidades de la mamá y el bebé.
Actividad física y trabajo: encontrar el punto medio
En la mayoría de los casos, mantener actividad física en el embarazo de forma moderada es positiva, siempre que el médico la autorice. Caminar, hacer estiramientos suaves o practicar ejercicios prenatales pueden mejorar la circulación y reducir molestias como el dolor de espalda o la hinchazón.
Si el trabajo implica pasar muchas horas sentada, se recomienda levantarse cada cierto tiempo para moverse y relajar los músculos. Por otro lado, si el trabajo exige esfuerzo físico, conviene pedir apoyo y evitar movimientos bruscos o prolongados.
El objetivo es mantenerse activa sin sobrecargar al cuerpo, respetando el ritmo propio de cada etapa.
Trabajo desde casa: ventajas y precauciones
El home office puede ser un gran aliado durante los últimos meses de embarazo, ya que permite descansar mejor, evitar desplazamientos largos y organizar el día con más flexibilidad.
Sin embargo, también es importante mantener rutinas saludables:
- Crear un espacio cómodo, con buena iluminación y respaldo ergonómico.
- Evitar trabajar desde la cama para no afectar la postura.
- Hacer pausas regulares para estirarse y moverse.
- Mantener una línea clara entre el trabajo y el descanso.
Incluso desde casa, el cuerpo necesita pausas, hidratación y momentos para relajarse.
¿Cuándo es momento de hacer una pausa?
Durante el embarazo, el cuerpo se comunica constantemente, pues envía señales que indican cuándo es momento de seguir y cuándo de detenerse. Escucharlas con atención es clave para cuidar tanto tu bienestar como el del bebé. A veces, aunque te sientas con energía o desees mantener tu rutina, el cuerpo puede pedirte un respiro, y atenderlo a tiempo es una forma de prevención y amor propio.
Mira el Episodio 22 de la Segunda Temporada del Podcast de bbtips®: Embarazo trimestre a trimestre: síntomas, estudios y consejos
El médico puede recomendar un reposo relativo cuando se necesita disminuir la actividad, descansar más y evitar esfuerzos físicos, pero sin permanecer completamente inmóvil. En esta etapa, es importante mantener pequeños movimientos suaves, cuidar la postura y priorizar la relajación.
En casos donde exista un mayor riesgo, el profesional podría indicar un reposo absoluto, que implica permanecer en cama la mayor parte del día y limitar la actividad al mínimo necesario. Este tipo de reposo busca reducir la presión sobre el cuerpo y evitar complicaciones como parto prematuro, hipertensión o sangrado.
Respetar estas indicaciones no significa debilidad, sino responsabilidad y cuidado. Es entender que cada embarazo tiene su propio ritmo y que detenerse cuando el cuerpo lo necesita también forma parte del camino hacia una maternidad saludable.
Cuidado emocional en los últimos meses de trabajo
Los últimos meses del embarazo son una mezcla de emociones: ilusión, cansancio, ansiedad y, a veces, preocupación. A medida que se acerca la fecha del parto, es natural sentir cierta presión por cumplir con las responsabilidades laborales y, al mismo tiempo, prepararse para la llegada del bebé. Por eso, cuidar el equilibrio emocional es tan importante como cuidar el físico.
Muchas mamás experimentan sentimientos de culpa por disminuir el ritmo o tomarse más descansos. Sin embargo, es fundamental recordar que descansar, delegar tareas o pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una forma de proteger tu bienestar y el del bebé.
Hablar abiertamente con tu pareja, tu familia o tus compañeros de trabajo sobre cómo te sientes puede aliviar el estrés. También puedes apoyarte en pequeños momentos de autocuidado: respirar profundo, escuchar música relajante o dar breves caminatas que despejen la mente.
Si sientes que el cansancio emocional o la ansiedad son intensos, no dudes en buscar apoyo profesional. Un especialista en salud mental perinatal puede ayudarte a transitar esta etapa con más calma y confianza.
Cuidar tus emociones no solo te prepara para el parto, también fortalece tu vínculo con el bebé y te enseña algo esencial, que la maternidad comienza con aprender a cuidar de ti misma.
Como hemos repasado a lo largo del artículo, cada embarazo es único y merece ser vivido con calma, sin comparaciones ni presiones externas. Trabajar hasta los últimos meses puede ser seguro si se respetan los límites del cuerpo y se cuenta con el acompañamiento médico adecuado.
Lo esencial es escuchar tus necesidades, pedir ayuda cuando sea necesario y recordar que cuidar de ti es también cuidar del bebé. Si en algún momento tu cuerpo pide una pausa, tómala sin culpa. La maternidad comienza mucho antes del nacimiento, empieza cuando aprendes a escucharte con amor.
REFERENCIAS:
Trabajar durante el embarazo: lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer (2024)
El trabajo y el embarazo (s.f.)
https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=work-and-pregnancy-85-P04343
Embarazo en el tercer trimestre: Qué esperar (2025)
Embarazo y el trabajo (2024)
https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000609.htm