Tips para padres

Si tienes dudas o miedos no tienes que preocuparte: Aquí podrás encontrar un listado de los mejores consejos para que puedas disfrutar de ser padre.

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SALUD

Reflujo.

El Reflujo Gastroesofágico es común entre bebés. Generalmente se produce porque antes del año de edad el aparato digestivo aún está inmaduro y el esfínter esofágico inferior, un conjunto de pequeños músculos en la parte superior del estómago, donde éste se conecta con el esófago, puede no cerrar adecuadamente. Esto permite que la leche regrese del estómago al esófago, haciendo que el bebé regurgite un poco de leche, y en ocasiones que se irrite su esófago, causando dolor y llanto.


Según la Secretaría de Salud, alrededor del 50% de los lactantes menores de 3 meses de edad presenta un episodio de regurgitación al día, cifra que disminuye a tan solo el 5% en los bebés de entre 10 y 12 meses de edad.

Además de informar a su pediatra sobre esta situación, algunas medidas que puedes tomar para disminuir el reflujo leve en tu bebé son:

Alimentarlo un poco sentado de modo que su cabeza quede más alta que el resto de su cuerpo y mantenerlo en esta posición media hora después.

Ofrecerle el pecho o biberón antes de que esté demasiado hambriento, de modo que coma con tranquilidad y despacio.

Hacerle eructar cada dos onzas de leche o en cada pecho.

Si llora, arrullarlo y consolarlo antes de seguir alimentándolo.

Elevar un poco el colchón de su cuna, del lado de la cabeza, para que la gravedad favorezca que la leche se mantenga en el estómago.

Si estas medidas no funcionan, o el reflujo empeora, es necesario consultar al pediatra, quien probablemente recetará medicamentos, sugerirá un cambio de fórmula o que elimines los lácteos de tu dieta si estás amamantando; y es que es posible que el reflujo se deba a una intolerancia a ciertas proteínas que contiene la leche.

Hasta el primer año esto es bastante usual y no interfiere con el bienestar y desarrollo de tu bebé, sin embargo, en algunos casos el vómito frecuente puede irritar el esófago o incluso impedir su aumento de peso, provocar deshidratación y problemas respiratorios. Los síntomas de la forma más grave de reflujo son:

Vómito o regurgitación frecuente, intenso o violento, generalmente después de una toma de leche.

Tos, especialmente después de alimentarse.

Silbidos o atragantamiento cuando el contenido del estómago sube al esófago y entra a la tráquea y los pulmones.

Irritabilidad o llanto después de comer.

Inapetencia y poco o nulo aumento de peso.

Si tu bebé presenta alguno de los síntomas anteriores es necesario consultar con el pediatra, que probablemente indique estudios médicos más profundos, que le permitirán descartar otros padecimientos y definir qué rumbo debe tomar el tratamiento.

Además de los estudios de orina y sangre, para descartar otros problemas, ante un cuadro de reflujo grave un pediatra puede solicitar alguno de los siguientes estudios:

Estudio con sonda de impedancia, considerado la forma más efectiva de detectar y medir el reflujo. Se introduce una sonda delgada y flexible en la nariz, hasta el esófago, donde detecta los niveles de ácidos y la presencia de reflujo.

Serie esofagogastroduodenal, en que se hacen una serie de radiografías donde se examina el recorrido de un líquido, con un medio de contraste (bario), a medida que avanza por el tracto digestivo; este estudio sirve para descartar anomalías anatómicas, como hernia hiatal, estenosis del píloro o esofágica, obstrucción duodenal, fístula traqueoesofágica, u otras.

Endoscopia superior, en la cual el médico observa directamente el esófago, el estómago y una parte de los intestinos delgados, a través de una pequeñísima cámara de fibra óptica introducida por la boca del bebé.

Según sean los resultados de estos estudios, y habiendo descartado que otro problema de salud sea la causa de los síntomas del reflujo, el médico determinará el tratamiento, que generalmente es con medicamentos, y sólo en muy pocos casos es la c


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