Tips para padres

Si tienes dudas o miedos no tienes que preocuparte: Aquí podrás encontrar un listado de los mejores consejos para que puedas disfrutar de ser padre.

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CUIDADOS

Cuidados de la piel y el área del pañal.

Uno de los temas que más inquieta a las mamás primerizas es la popó de su recién nacido. Un día abren el pañal y lo que encuentran es una sustancia viscosa, espesa, verde oscuro, casi negra y otro día parece que dentro del pañal se rompió un frasco chico de mostaza. ¡Y lo único que ha entrado en su estomaguito son dos onzas de leche materna!


Es por eso que vamos a tratar de aclarar todas las dudas que puedas tener acerca de las deposiciones de tu bebé, y trataremos de sosegar tus inquietudes.

Durante sus tres primeros días, el bebé expulsa fuera de su intestino una sustancia llamada meconio. Esta sustancia es verde oscuro o negro, muy viscosa, densa y difícil de limpiar. El meconio se produce durante el embarazo y reviste su intestino hasta después del parto. Está compuesto por células de la pared intestinal, líquido amniótico, mucosidad y secreciones del estómago y del hígado; su aparición es un signo del correcto funcionamiento de los intestinos del bebé. Si después de haber expulsado el meconio hace popó de color negro o si en cualquier momento hace de color blanco, es muy importante consultar al pediatra. 

Posterior a los 3 días de nacido, las deposiciones del bebé comienzan a cambiar a un tono de verde más claro, son menos pegajosas y densas. Esta popó de transición puede presentarse por tres días, en los que paulatinamente aclara su color, hasta el amarillo claro, habitual del lactante de esta edad.

Cuando un bebé es alimentado exclusivamente con leche materna (lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda durante los primeros seis meses de vida), la popó del bebé suele ser amarilla clara, de consistencia más bien líquida y de olor suave, aunque puede presentar ciertos grumos. Sin embargo, estas características pueden tener variaciones según la alimentación de la madre. Algunos recién nacidos alimentados al pecho hacen una pequeña cantidad de popó casi en cada toma de leche, mientras que otros hacen cada tres días, aunque en mayor cantidad; conforme pasen las semanas su sistema digestivo se irá regulando. Por otra parte, un bebé alimentado con leche de fórmula hace popó de consistencia más sólida, y de olor más fuerte, que puede variar de color desde pardo, a canela o verdoso, según los componentes de cada fórmula láctea. Ensuciará su pañal con mayor regularidad que los alimentados al pecho, ya que estas leches le son más difíciles de digerir.

Cabe mencionar que, si el bebé está tomando un complemento vitamínico con hierro, probablemente sus deposiciones puedan ser menos blandas y tener un color verdoso, pero por regla general un lactante a base de leche materna no debiera tener estreñimiento; la frecuencia de sus deposiciones no debe preocuparte. Sin embargo, si a pesar de que sólo es alimentado con leche materna o de fórmula, sus heces son duras o secas y en bolitas y hace mucho esfuerzo para hacer popó, debes consultar a su médico, porque puede ser signo de deshidratación u otro problema de salud.

El aspecto de la popó de tu bebé cambiará conforme vaya creciendo y cuando introduzcas alimentos sólidos en su dieta. Tu pediatra te debe recomendar cómo y cuándo introducir cada nuevo alimento, pero debes saber que, en esta etapa, en la que su sistema digestivo aún no ha terminado de madurar, probablemente su popó sea muy parecida a lo que comió unas horas antes. Si le das papilla de zanahoria, seguro encontrarás heces color naranja, y si come puré de chícharo, éstas serán verdes, y ni te platico si agregas betabel a su dieta.

Durante la ablactación, que es la introducción de sólidos en la dieta del bebé, debes estar muy al pendiente de sus deposiciones, de modo que puedas notar si algún alimento le ocasionó una reacción, como rozaduras, cuando antes no solía pasar, o diarrea, que se manifiesta con popó muy líquida y frecuente.

La piel del bebé es más delicada que la de los niños mayores y los adultos. Si tiene cierta intolerancia a la lactosa o alergia a algún alimento, es fácil que se roce. Los cambios en la dieta, la diarrea y en algunos casos la dentición, pueden alterar el pH de las deposiciones del bebé, haciéndolas más ácidas. La acidez, combinada con la humedad dentro del pañal, hace muy probable que se presenten rozaduras. Y si a este ambiente tibio se le agrega un hongo o una bacteria, puede aparecer una forma muy grave y dolorosa de rozadura: la dermatitis de pañal, que debe ser tratada por un pediatra.

Para prevenir las rozaduras, cambia el pañal en cuanto se ensucie y después de cada evacuación, limpia con cuidado a tu bebé con toallitas húmedas o con algodón mojado. Si es posible, antes de colocar el nuevo pañal deja que el área seque bien. Para protegerlo de la humedad aplica una capa fina de crema a base de óxido de zinc o la que te recomiende el médico.

Si está rozado, es mejor limpiar sus pompitas con algodones empapados en agua con bicarbonato o té de manzanilla, lo que ayuda a que cicatrice mejor. Nunca apliques maicena, con o sin pomada, ya que puede favorecer la proliferación de hongos. Procura dejar a tu chiquito un rato sin pañal, para permitir que las lesiones se sequen. Si presenta granos, ampollas, úlceras, protuberancias, descamación o llagas de pus, es muy probable que sea dermatitis de pañal. En este caso debes evitar las cremas anti-rozaduras comerciales, que pueden agravar el problema, y consultar al pediatra para que lo revise y te recomiende el mejor tratamiento.

El estreñimiento suele presentarse con mayor frecuencia una vez que el bebé come alimentos sólidos, inicialmente se debe al cambio de alimentación, y su sistema digestivo debe adaptarse. Posteriormente puede ser resultado de alimentación pobre en fibras o en líquidos, pero si persiste, debes consultar a su médico.

Algunas sugerencias para combatir el estreñimiento de tu bebé son:

  • Que tome suficiente leche materna o de fórmula, si es más grande, ofrécele agua simple.
  • Las frutas y las verduras son ricas en fibra, si le das papillas hechas en casa, evita colarlas.
  • Agrega cereales especialmente formulados para el bebé en su dieta.
  • Si come galletas o pan, que sean integrales de trigo, salvado o avena.
  • Un suave masaje en su vientre también puede ayudar.
  • Consulta con su pediatra si puedes agregar una cucharada de puré de ciruela pasa a su dieta.
  • Nunca des laxantes u otros medicamentos a tu bebé sin que lo haya recomendado el médico.

Recuerda que el pediatra debe autorizar la introducción de nuevos alimentos poco a poco, y que hay algunos como las fresas, los pescados o el chocolate que no deben estar en la dieta del bebé hasta después de su primer cumpleaños.


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